Gecko Turner - Tea Time (And The Five O'clock Jam)
Gecko Turner - When I Woke Up
Gecko Turner - Ámame, mímame
Gecko Turner - The Love Monk
Gecko Turner - Holly Hollywood
Gecko Turner - Cuánta suerte
Funkardo, del francés antiguo Founkiard, «Clérigo que llevaba vida irregular», a su vez alteración del bajo latín gens Funkae, propiamente «gente del demonio», del latín Funkias «el gigante de la trompeta», «el demonio». El término se utilizó durante la Edad Media para referirse a cierto tipo de estudiantes pobres pícaros que comenzaron a mover la cabeza y las caderas al compás del ritmo.

El Mundial es una amante, una locura de verano, una de esas historias que te hacen pensar que si la vida fuera así sería maravillosa y que ojalá no sea. Consigue que la salvajería feliz no dure noventa minutos sino treinta días; no es poco, y es casi demasiado. Uno de los grandes méritos del Mundial es que, a diferencia de casi todo lo demás, acaba cuando debe.
Ahora sí, disfruten (si es el caso) de otra ficción del Marqués musicalizada con puro mexicanote, ¡chingá!
El día que México pasó a cuartos de final
TJ Tango - Nortec Panoptica Orchestra
La mesa estaba servida: un apetitoso chicharrón en salsa roja, tortillas de maíz verde y frijoles charros. La señora de la casa animó a sus dos hijos para disfrutar un desayuno fuerte que les permitiera tomar un par de cervezas sin que se emborracharan. El partido se anunció para las nueve de la mañana.
— Pásame más tortillitas, jefa. ¡Nombre! este chicharrón está chingón. ¿Edá, tú?
— Agüevo, mano. Y bien picosito.
— Ira están echándose el himno. ¿No te vas a parar?
— ¡Ja! Nel, mano.
— ¡Jefa! Írelo, no quiere cantar el himno.
— Pus no te veo a ti cantándolo, mijo.
— Chiaaa.
— No, pus la neta, carnal, ya se me enchinó el cuero… ¡Yrretiemblensuscentros… tieeerraaa… sonoro rugiiircanón!
— ¡Eso, chingá!
“Yeh comienzeh el partideh”.
Juego digno de la selección mexicana. Dominio monótono, varios sustos y pocas oportunidades de gol frente el rival eterno: Argentina.
Mama Loves Nortec - Bostich + Fussible
Alfonso Pérez tomó el balón y, con más ímpetu que talento, se libró de dos rivales.
— ¡Órale, papacito!— grita la señora, mientras sus hijos dejan la cerveza sobre la mesa.
El pase (balonazo lanzado con los ojos cerrados) cayó, después de varios rebotes, pleno en el pecho de Miguel Hernández que remató con la marca encima.
— No mames, no mames, no mames— murmuraban al unísono los hijos.
El balón depositose en la portería y botó dos veces antes de que el portero cayera sobre el césped.
“¡Goooeeeeeeeeeehl de Méeeexiqueeeeh!”
No hubo tiempo para más. Sin la prórroga merecida, Argentina sucumbió ante los ratones verdes.
— Vámonos al ángel, ma.
— Pero, ¿qué no tienen que ir a trabajar?
— Naaaah. ¡Ganó México!
— Bueno, deja le apago a la olla express.
Ya lo había anticipado uno de los más respetados escritores cuando en la eliminatoria mundialista varios aficionados mexicanos se dirigieron furibundos al hotel de los gringos y “hubo intentos de abuso sexual en contra de turistas y paseantes diversos” (“El fin del relajo” http://www.letraslibres.com/blog/blogs/index.php?m=200908).
Nadie hizo caso al aviso y tal vez el catalizador fue inocente: "Este triunfeh es pareh aquellehs que viven en la pobrezeh, pareh quienes viven en este grehn paíehs de pobres". Gimoteó el cronista justo cuando la transmisión se desviaba a los estudios para su oportuno análisis en donde pudo verse, desde 28 diferentes ángulos, cómo Miguel Hernández horadaba la meta de Mateo Heriberto el mono Marinetti.
Bailen el Puto (2008 Mex-More Refix) – Toy Selectah
— Y en dóoonde están en dóoonde estáaaan, los argentinos que nos iban a ganar. y endóoondeeee…
Esto fue diferente, hubo más incredulidad que júbilo entre quienes brincaban sobre los carros y entonaban el “Cielito lindo”. Los primeros en transformar el ambiente fueron los líderes de las diferentes barras bravas “mexicanas”.
— Che, ¡esto es grosso!
— Y sí, sacate de la chistera uno de esos cánticos a la Racing.
— No me toqués las pelotas, estos giles necesitán algo burdo, ¿entendés?
— Ahí tenés toda la razón, loco.
Entre ellos (es decir 3 o 4 personas) idearon el cántico que adoptaron los demás, acostumbrados al “este puño, sí se ve”, al “Zapata vive, la lucha sigue y sigue”.
"Olelé, olalá. México, sí se puede, no sólo en el mundiá”.
La versión refinada provino de la mítica porra Tito Tepito: “Paíiis de pobres, pero un chingo de goles”.
Sexy Boy (Raverton Remix) – Toy Selectah
— Señor, tiene que salir a calmar a la gente. Están enloqueciendo, hay reportes de atracos a centros comerciales y… ¡ataques a paseantes diversos!
— Ah, qué jijos de la chingada. Yo le dije al técnico que sacara un empate y que en pénaltis no podíamos ganar. Ya sabía, ya sabía. Bueno vamos.
En un acto improvisado el presidente comenzó a hablar del buen ejemplo que nos daba el combinado azteca y cómo debíamos entender ese gran acontecimiento como una oportunidad…
— ¡No mames, cabrón! Hay que chupar.
— ¡Cállate, puto!
Llovieron botellas sobre el mirador ejecutivo y aunque ninguna impactó a nadie importante (casi todas cayeron sobre los aficionados más cercanos al edificio) el presidente tuvo que escapar por la salida secreta en donde ya estaban atrincherados varios aficionados armados con caguamas y palos.
Polaris (Sesión en vivo) - Bostich
No se sabe si la seguridad fue insuficiente o se afilió a la causa verde. Lo cierto es que en poco tiempo el ejecutivo federal estaba amordazado y con una playera de México tapándole la cara.
— Qué, ¿no vas al Ángel, güey?
— Nel, ¡la verga! Voy al Zócalo, dicen que agarraron al “preciso”.
— No mames.
— Me cae, caún.
— No, pus vamos.
La explanada del Zócalo sirvió para la ceremonia. El personaje encapuchado luchaba contra los mecates que mantenían inmóviles sus extremidades. Podía verse que se trataba de alguien muy importante a juzgar por el corte de su traje pero la muchedumbre se negaba a creer los rumores: “¿Neta era el presidente?”. Alguien, que podría ser el subcomandante, presidió los actos haciendo la seña de “pito” a varias cámaras; otro, con una máscara del presidente legítimo apareció con la playera del 9, Miguel Hernández, y despojó de la capucha al presidente de la República ante el alarido de cientos de miles:
— ¡Goooooool!
Los movimientos del enmascarado hacían suponer que se desternillaba, pareciéndole muy buena la puntada de la fanaticada, así que tapó de nuevo el rostro del presidente y se colocó el dedo índice en el medio de los labios justo antes de volver a revelar la personalidad del sentenciado:
— ¡Gooooooool!— gritaron de nuevo.
“Ah, qué bárbaros” pudo leerse en los gestos del presidente-legítimo-botarga.
El mundo entero fue testigo de la humillación pública a través de la televisión. Hicieron un concurso que consistía en golpear al presidente con un balón de futbol, alentados por el unánime “sí-se-puede”. Después de eso, el público subió a la plataforma acabando con todo cuanto había, no existían aliados en el estrado y todos los personajes fueron consumidos en cuestión de minutos, según pudo verse antes de que se cortara la señal.
Olvidela Compa (Sesión en vivo) – Nortec Collective
Unwind - DJ Numark by El Marqués de la Narvarte
Hace una semana llegó El Universal al marquesado y leí —como todos los lunes mientras me llevan el foie gras al huerto— la columna de Guillermo Fadanelli (Fadaaah, para el Milton o Güili, para el Feligrés) en donde decía: “«El estilo no es otra cosa sino una actitud espiritual frente al mundo», ha dicho Gombrowicz”. Se refería, por supuesto (!), a Witold Gombrowicz, el afamado (!!) novelista y dramaturgo polaco (1904-1969).
Al Fadaaah le resultaba extraordinaria la definición tan sucinta de estilo y decía que, efectivamente, "el estilo, como la economía, no es cálculo y teoremas, sino sentido del humor. Sentido del humor quiere decir pasión que toma dirección, pasión orientada hacia el este".
¿Sigue alguien leyéndome?
Ok, ok. Seguiré de cualquier forma.
Me quedé pensando en mi huerto, tratando de conectar eso del sentido del humor con nuestro tema funkardo: la música. Y pensé que casi todos los textos de este atajo de freaks (Ragazziano, Milton Malone y el Marqués de la Narvarte) son muestras de hacia qué dirección van nuestras pasiones. Somos, ya es tiempo de decirlo, practicantes de la cabulinha, que el DRAE define como: "Sust. f. Actividad propia de almas inquietas que se burlan agresiva y sistemáticamente, pero sin dolo, del prójimo. Ej. No te enojes, es pura cabulinha". Tratamos de reírnos de nosotros mismos, riéndonos de los demás.
¿Y la música? Se preguntarán, amigos
Drunk Trumpet - Kid koala by El Marqués de la Narvarte
Es parte de lo mismo, diría. Mi vehículo para salir de lo monótono de la existencia reside —dejo de hablar por los demás— en la literatura, la música y las series de televisión. No necesariamente en ese orden. Indefectiblemente pienso en las tres cuando me concentro en una de ellas. Así, cuando leo o escribo (!!!) un cuento, pienso en el soundtrack; cuando escucho música, pienso en su adaptación cinematográfica, etcétera.
Vaya pues una anécdota musicalizada, con mayor o menor fortuna, que da cuenta de este sentido del humor:
Sí te la das
Tengo sueño; es más: tengo un chingo de sueño. Ya se subió el gato. ¡Pinches gatos me dan miedo! Este sillón es demasiado pequeño para tres güeyes bien pedos, apestosos a cigarro, uno de ellos con claras muestras de congestión alcohólica. Ése, el más pedo, ése es el blanco ideal.
Tanque dentro: [Dueño de los anteriores pensamientos, da una larga chupada a un cigarrillo de mariguana y con el humo en sus pulmones comienza a decir] No mames, hay que (cof) hay que acá (cof) abrir a este cabrón de aquí. Está rechiquita esta madre, así, (cof) por lo menos, (cof cof) pus cabemos más chido.
Al terminar de hablar sopla con mediana fuerza pero nada da muestras de escapar de su cuerpo.
Pachequito primerizo: [Más que incómodo, está dormido, piensa que todo lo que estaba escuchando era muy original y sensato y después de dar un par de sacudidas a su cabeza parece asimilar bien el mensaje] A ver, pero cómo, carnal.
Tanque dentro: [Obviemos, en lo sucesivo, el proceso de llenar los pulmones de que hace gala este personaje, así como su exhalación cuando termina su intervención] No sé cabrón, (cof) pero en corto, que ya se está muriendo. ¡Oye, Edgar! (cof cof cof) ¡Güey!, qué pedo, qué haces aquí. Tú eres de otro lado, cómo que te vas a dormir, qué pató (cof). Yo que tú, no ma (cof); estás chavo, me cae.
Love Makes The World Go 'Round - Bruce Willis by El Marqués de la Narvarte
Edgar: [Babeando profusamente al tiempo que resopla intenta enfocar a quien le llama] Qué pedo… mmm… qué. Pus ya a dormir, mano.
Pachequito primerizo: Pus sí, no mames. Ya estuvo. Son las 5 de la mañana.
Tanque dentro: [Después de recetar un certero sape a Pachequito primerizo] Pero si la Leonora está bien puesta, no mames, te echó unos ojitos… Pinche Edgar (cof cof cof cof), ay cabrón, está bien castigadooooora (cof cof). Pus sí está clarísimo, güey. Esto es en corto (cof). Yo porque no me dio viada. Pero tú, (cof), no ma. Che galán (cof cof cof cof).
Pachequito primerizo: [Sobándose frenéticamente] Sí, cabrón, che Edgar, no mames, pareces nuevo. Ya es hora de que acá: madures. No siempre vas a estar comiéndote los verdes.
Edgar: [Con un espontáneo fulgor en los ojos] Chiaaaale. ¿Tekai?, nah. Niscierto. ¿Tekai? Nah. ¿Sí? ¿Neta? No, pus ya valió madres de todos modos (hip). Ya se metió a su cuarto (hip). Y yo ya estoy muy pedo (hip). [Jala aire con fuerza desmedida, haciendo que este gesto parezca que se ahoga, que suspira, que entristece y que está agitado, todo al mismo tiempo] No, pero pus sí, ¿verdad? (hip) Ora que me acuerdo, me dijo que estaba chida mi playera, que dónde la había comprado...
Wonder - Marc 4 by El Marqués de la Narvarte
Pachequito primerizo: Claro, pus no mames, está clarísimo. Qué esperas, mira, dejó entreabierta la puerta. ¡Es la señal!
Tanque dentro: [Apostando todo, decidido, fuma profundamente y dice] Sí cabrón, es más antes de meterse (cof) se te quedó viendo y tú ya estabas con el hipo y medio queriendo guacarear. Tons se metió toda triste. (cof) Yo la vi, carnal. Pero, bueno… como veas. Yo digo que vayas. Métete a su cuarto. (cof). Sí, sí, está cabrón, pero no mames. Tienes la oportunidad, no cualquiera. (cof). Sí te la das.
Edgar: [Tratando de incorporarse] Sí, chingue a su madre. Sí, la neta es que creo que hasta me agarró la pierna [Tropieza].
Pachequito primerizo: [Lo sujeta, descubre que tiene todo el costado derecho empapado de una sustancia viscosa y lo suelta violentamente provocando su caída] Chaaale, no, pus vas, pero quítate la chamarra, cabrón. Creo que te meó el gato.
Edgar: [A trompicones llega a la puerta, la abre cayéndose, pero tiene la prudencia de cerrarla silenciosamente] ¿Qué onda? (hip) La neta es que estás bien guapa.
Showtime - Kormac by El Marqués de la Narvarte
Leonora: [Con una voz que nos hace recordar a Brozo] ¡No mames! ¡Qué pedo contigo, güey! ¡Qué haces aquí! [Se levanta tomando de la mano a Edgar que lucha por no derramar unas sentidas lágrimas] A ver, güey. Vente pa'cá.
Tanque dentro y Pachequito primerizo, por esas complicidades que no se piensan, fingen estar dormidos incómodamente.
Leonora: [Acercándose con cautela y quizá hasta con cariño a Tanque dentro] ¿Oye, rey? Por qué están dormidos acá. [En este momento cae en cuenta de que tiene a Edgar de la mano y lo aparta de sí con un ademán de asco] Vengan acá. En este cuarto hay una cama.
Con inefable gozo ambos entran a la habitación y admiran lo bien que le sienta el pantalón corto a su anfitriona. En la preparación de la cama deciden, sin decirlo, que aún falta mucho por platicar.
Edgar: [Mira hacia el piso y ve al gato que, a su vez, parece observarlo con sorna; se inclina musitando] ¡Pinche tan puta! [Trata de golpear al animal y cae súbitamente. Nunca volverá a levantarse].
Hello, Dolly! - Jean Jacques Perrey by El Marqués de la Narvarte
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