Rock it – Herbie Hancock
GrandMixer DST fue quien inició esta bonita tradición de probar la resistencia de un vinil ante el manoseo y el furibundo roce de la aguja. Sobre todo inauguró a la tornamesa como instrumento musical. Imagino al güey que nomás ponía discos y de pronto su mano resbala sobre el disco y oye un rasguido violento, un sudor frío recorre su cuerpo y dice —o piensa—: “Yaaaa valió madres mi disco”. Lo demás es experimento, perfeccionamiento, pericia al fin.
“Rockit” no sólo da el banderazo de lo que se acaba de mencionar, ¡nooooo, señor! Abre la puerta a los bi bois, los emcís, los rapers; integra a los grafiteros; y, sin ir más lejos, inicia el género más influyente de los últimos 15 años.
White Lines – Grandmaster Flash
Luego han pasado muchísimas cosas en el tornamesismo. Sí, desfilaron muchos y muy grades dejotas: Grandmaster flash, Qbert, Mixmaster Mike, DJ Jam Master Jay, DJ Jazzy Jeff (el compa de Will Smith en el Príncipe del Rap), son sólo poquísimos ejemplos.
Giving Up The Ghost – DJ Shadow
Muchas cosas más sucederán en este “nuevo arte” de rayar el disco. Pero resulta que ustedes están leyendo al Marqués de la Narvarte y éste tiene una sesgada y muy subjetiva opinión en tan peliagudo asunto.
Por tanto, toca el turno al innovador, al coyuntural dejota Shadow. El mismo que con su Endtroducing dejó pendejo a más de uno. Sí el güey está muy cabrón; sí, tiene una gran colección de viniles; sí, sacó la reedición de J.C. Davis; sí, lo que ustedes quieran… pero el güey no tiene fuego (reconocimiento aparte al feligrés por sus lecciones). El Sombra (Shadow). Es talentoso como el que más, ostenta técnica, pericia, ritmo, beats… pero no tiene sabrosura; no posee la fiesta desenfadada.
Six Days – DJ Shadow
No lo tiene, qué quieren que yo haga. Lo posee cuando aparece junto a el Químico del corte, el más grande de los dejotas de la tierra. Cut Chemist y su gran legado (Jurassic 5 de la mano de otro gran dejota: Numark) resultan un antes y un después —ahora sí y sin lugar a dudas— del tornamesismo. Él puede realizar piezas como las del Sombra, sí.
The Garden – Cut Chemist
Pero lo suyo es el cotorreo, la fiesta. De hecho los mejores momentos del Sombra siempre, repito, siempre, están acompañados del Químico. Es la mezcla (valga la expresión, tratándose de mixes) de la perfección en la destreza y la genialidad de la improvisación cínica. (Para muestra de esto consúltese el documental de The Hard Sell disponible para su descarga aquí. OJO: son cinco partes, está de güeva, por eso no lo subí). Con el Químico siempre hay que esperar sorpresas cábulas.
Swing set – Cut Chemist / DJ Numark
Lo mejor del Químico, según yo, está contenido en una sesión de 28.07 segundos de calor y genialidad en la mezcla que se editó con el nombre de The Litmus Test. Sin embargo creo que habría que conocer un poco, al menos su pasado con Jurassic 5, para comprender cabalmente este material. (De nuevo lo ofrezco a la descarga para quien tenga curiosidad, aquí).
Un parrafito merece el Madlib y su monumental Shades Of Blue Note. Disco en el que el cabrón este se mete a los archivos de esta gran disquera (Blue Note) y hace lo que se le antoja con ellos.
¿Cómo le hace? Quién sabe. Pero en ningún momento se advierte la mano del dejota, parece una pieza original.
Song For My Father – Madlib
Ya que hablamos de swing hay que tomar en cuenta al Kid Koala, dueño de un encanto muy particular y a cuenta gotas. Si bien su carrera es prolífica. Hay poco sobresaliente, pero, eso sí, muy sobresaliente en este güey con cara de Korky Tacher.
Decíamos de la tornamesa como instrumento musical, y hemos escuchado pruebas fehacientes de ello. Bueno, mister Kid Koala, aka Korky, tiene rolas que van desde lo melancólico:
Koala’s lament – Kid Koala
Pasando por lo rítmico:
More dance music – Kid Koala
Lo roquero:
Robbing Banks (Doin' Time) – Kid Koala
Hasta llegar a la composición, a la materialización de una chingada máquina como instrumento de una jazz band. Koala llega —y nadie que yo haya escuchado se acerca— al puro jazz puro:
Skanky Panky (Live) – Kid Koala
No existe un mejor ejemplo que tenga yo a la mano para demostrarles que un disco y su reproductor resulten equivalentes a la trompeta de la que tanto habla Malone.
Existen para el compositor un sinfín de sonidos que pueden ser utilizados para el arreglo de una pieza. La diferencia estriba en que los fragmentos sonoros de los que hace uso el dejota son del dominio público, del catálogo de Billboard.
Un músico “tradicional” utiliza los registros contemplados por cualquier otro autor para crear su propio sonido. El dejota usa sólo unos segundos o nanosegundos de una rola —que muchos o pocos conocen— para crear su canción.
El tornamesismo debe considerarse más un arte que un talento de moda y debe mostrar más creatividad que pericia.
