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12.18.2009

¡Sooopas perico!

Cuando se daba la ocasión, convivir y conbeber con los cuates del trabajo, los de la extinta Oficina Federal de Hacienda, y ya con media estocada en el cuerpo por los estragos del clarasol, perdón, del Bacardí blanco con chesco, en pocos minutos, quienes lo ingerían, sufrían increíbles y espantosas mutaciones: unos se volvían “hombrecitos”, otros poetas y locos, algunos perdían la vista, la honra y hasta el nombre.

Del lado de los filósofos estaba Gerardo A., el Ger, vaya ejemplar, de aquellos que mientras atendía contribuyentes o soltaba una célebre al calor del bacacha, era capaz de introducir sin recato alguno su dedo índice a la naríz hurgando en sus fosas, ya fuere al momento de explicar el por qué de una multa, declaración o impuesto, o bien, a la hora de decir una dominguera como esta: “El hombre es una dicotomía existente”, ¡sooopas perico!, de que sonaba rimbombante, sonaba; pese a la insistencia por desentrañar semejante cosa, el Ger hacía mutis, se chutó la célebre sin mucho adentrarse en el tema, chiales.

¿Y qué tiene que ver eso con la navidá?, ¡porque sí hombre! Cayendo en cuenta, la vida está llena de lo mismo: bifurcaciones, exclusiones, vertientes, el mono y la mona, uno pa’llá, otro pa’cuyá, casos hay muchos; ahí tienen ustedes a Cuba –léase Cubita la bella-, vivo ejemplo, tierra maravillosa, capaz de producir (y expulsar) cristianos y músicos de enorme calibre.

Pa’llá. Israel López “Cachao”, compositor, formidable director, contrabajista, recientemente fallecido a los ochenta y nueve años de edad, vino a encontrar fama y reconocimiento, luego de un extenso trabajo musical -que incluye la atribuida autoría del mambo-, gracias al ojo y aguzado oído de Andy García y los Estefan, gente reconocida en el medio artístico asentada en Miami: “el otro lado cubano”. Tuve la fortuna de verlo “tocar” en vivo, a un costado del Zócalo en una de sus escasas presentaciones en tierra mexica, ejecutando joyitas de este talante:

Para deleite de la concurrencia:

Descarga Cachao

El son no ha muerto

Musicalizando a la Estefan

No hay mal que por bien no venga

Tiempo después, vi este video del maestro, lleno aún de talento, pero en condición de salud venida a menos, no pude evitar sentirme como aparece Andy García en cabina.

Del inolvidable Bola de Nieve:






Pa’cuyá. Buena Vista Social Club, tremendo bandón octogenario. Ensamble de músicos y cantantes añejos, rescatados en la isla por Ry Cooder del olvido colectivo, ha ya más de una década. Gente de la talla de “Compay Segundo”, Don Rubén González, Eliades Ochoa, Ibrahim Ferrer, Omara Portuondo, Orlando “Cachaito” López (sobrino de “Cachao”), “Barbarito” Torres, bajo la dirección de Juan de Marcos, uff, “¡entren que todos caben!”.

Doblemente dichoso. En aquél boom del Buenavista, en el Salón 21, Polanco, al frente con Don Rubén González en el piano e Ibrahim Ferrer en la voz, una bella noche en compañía de la señora de Ragazziano, deleitándonos e intentando detener el reloj al compás de estos ritmos:

¡Ai’ namaa!

A toda Cuba le gusta

Don Rubén al piano, hermosa canción

Melodía del Río





No fue necesario el clásico “ootra, ootra”, el propio Don Rubén, cual niño caprichoso, pero de ochenta años y bastón, quería seguir rumbeando, dándole duro a las “descargas”, luego de una hora más, su casi hermano, Ibrahim, pudo convencerle de que la noche estaba muy avanzada y debía guardar energía “pa’ la noche de mañana, Lubencito ‘ta que alde”.

La última y nos vamos

Clasiqueando con Rubén

Sí, una isla, con encantos y desencantos, que se divide en dos, que pare expatriados y repatriados, “Cubanos de Miami”, “Cubanos de la Habana”, sones, danzones, mambos, guarachas, rumbas, descargas. Qué cerca estaba el mocozuelo del Ger (y a quien le fusiló la célebre), por mi parte, únicamente agregaría parafraseando: “Cuba, confluencia musical existente”, sin duda, por la calidad, la longevidad, el arte …por la eternidad. Ah qué Ger y sus dicotómicas fosas, ¡salucita de la buena!


¡Quema!, ¡quema!, ¡qué ...magnífica música!, bájense las selecciones.


Pa'allá

Pa'cuyá