Qué buena falta hace relajarse. Dejar de dar cabezazos como los que tan bien describe el Residente “con la cara pa’l frente y después cabizbajo”; detener por unos días el contoneo de las caderas; parar de brincar y andar pisoteando sonoramente el azulejo de la sala.
Un poco de tranquilidad nunca está de más.
Cero tamborazos y trompetas estridentes para mí, al menos por ahora. Estoy harto de llevar la responsabilidad de ser el amo del ritmo. ¡Harto!
Qué de malo tiene escuchar algo relajado que permita, además, trabajar o leer sin que distraiga la voz, y la letra de una canción, siempre entrometida y a veces más convincente que la realidad inmediata. (ay, güeeey)
Nada, señores. Hoy no quiero ponerlos a bailar. Pueden mover su cabecita, sí. Tienen permiso de palmotear sobre el escritorio y, por qué no, hacer un tímido beat box.
No crean que hoy haré las veces de impulsor de la cultura prehispánica, nada más lejos de la verdad. Aunque tal vez el cambio ha sido brusco así que daré una breve explicación. Durante una semana sólo escuché esto durante varias horas del día mientras descendían una y otra vez los voladores de Papantla en el corazón del parque temático Takilhsukut, en Cumbre Tajín 2010.
Entenderán, estimados míos, mi desesperación para el segundo día y no puedo transmitir con palabras lo castroso que era ya para el quinto (hablo de días, claro está).
¿Que qué chingados hacía un marqués en tan rústico sitio? Ejercer la profesión de cronista para los organizadores de dicho festival. ¿Sí estuvo chido? Sí. ¿Sí estuvo muy cansado? Sí. ¿Sí me estoy contestando solo? Sí. ¿Sí es porque así hablan allá en Tajín? Sí.
A eso de las 12 de la noche (si es que no nos tocaba cubrir un puto concierto) regresábamos, hechos (yo y el Pelos) mierda al hotel. Y de camino ponía invariablemente la selección que les presento a continuación.
Nostalgia, ritmo y unos beats bien aceitados otorgaba a raudales el buen Jun Seba (Nujabes, ¿topan el anagrama?)
¡Ah! Y estará muy muerto y merecerá mucho respeto pero colaboró con casi puro pobre diablo y hay que quedarse, sin dudar, con su veta acústica.
Kumomi
Kumomi by El Marqués de la Narvarte
Counting stars
Counting Stars by El Marqués de la Narvarte
Summer gypsy
Summer Gypsy by El Marqués de la Narvarte
Nah mames. El camión daba un chingo de vueltas en la carretera más eriza de todo el estado de Veracruz, pero de Tajín a Poza Rica yo andaba a toda madre saboreándome la chela que compraría para dormir a pierna suelta. El Jun me acompañaba un rato con sus ritmos suavecitos.
Luego también escuchaba a los Avalanches. ¡Sí, güey! No han sacado ni madres después del Since I left you. Silencio total desde el 2002. Hay quien dice que están preparando un asombroso material… ¡yo digo que son putos! Y que no pueden con el paquete de superar ese álbum. Lo cierto es que no pueden ni ellos, ni alguien más.
He aquí algo de lo menos conocido de estos culeros envidiosos:
Everyday
Everyday by El Marqués de la Narvarte
Slow walking
Slow Walking by El Marqués de la Narvarte
Finalmente, tal como el festival, las agotadoras caminatas, el mal clima, las nativas y cualquier cosa de este mundo, la selección y el viaje terminó. 9 lazy 9 es el encargado de cerrar la sesión Dalay.
9 lazy 9 grabó con el mítico sello Ninja Tune, creado por Coldcut y seguido por cabrones como Herbalizer, DJ Food o Kruder & Dorfmeister. El nueve holgazán nueve es el sonido de la modorra rítmica, que apendeja y deja una sonrisita como de pacheco.
Black Jesus
Black Jesus by El Marqués de la Narvarte
Electric Lazyland
Electric Lazyland by El Marqués de la Narvarte
The flying nun
The Flying Nun by El Marqués de la Narvarte
Están cabrones estos italianos (sí Ragazziano, tus paisanos). Keir Fraserello y James Braddell tienen, hay que decirlo, varios tracks de súper güeva y que se quedan en la categoría de lo “experimental” sin que uno pueda decir: “Tsssagüevo, qué locochón”.
El viaje tuvo sus consecuencias y de vuelta en la ciudad de México, cuando camino, me da por pensar en la flauitita esa de los voladores e inmediatamente recurro a la música, ésta y otra, para aminorar el recuerdo que me taladraba la inteligencia.
Y sí, eso de caminar es nuevo. Ora si no me canso no duermo, tons ahí tienen al Marqués camina que te caminaré por todos sus reales con el único propósito de echar una cotorrita.







